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EMBLEMA: PUENTE ABBÁS IBN FIRNÁS

El Puente
>Símbolo que representa en su conjunto el slogan del grupo;

Metal, tecnología y diseño.

Ubicación
Ronda Sur-Oeste de Córdoba (España).

Abbás Ibn Firnás
> Un emprendedor que quiso volar y voló.

Valores del emblema/slogan
>Invocación
>Creatividad
>Eficiencia
>Sostenibilidad
>Mejora continua

Premios Abbás Ibn Firnás
>Premio al diseño e innovación
>Premio a la creatividad

Datos del puente
>Premio al diseño e innovación
>Infografía PDF
> Video en 3D

El puente atirantado que tiene por nombre Abbás Ibn Firnás es una maravilla de la ingeniería y la tecnología que une la N IV con el Sur-Oeste de la ciudad de Córdoba, cruzando el río Guadalquivir a tan solo a unos metros del polígono industrial de Amargacena donde se encuentran las oficinas del grupo.

EOS ibérica acoge el puente del arquitecto José Luis Manzanares Japón como emblema ya que define acertadamente el slogan de nuestra compañía; Metal, Tecnología y Diseño además de sentirnos identificados con quien le pone nombre por su arojo y perseverancia.

Abú I-Kásim Abbás ibn Firnás ibn Wardás, (Ronda 810–Córdoba 887).

Fue un brillante ingeniero, científico y humanista de las cortes de Aderraman II y Mohamed I, que destacó en tantos y tan variados campos del saber, hasta ganarse el apodo del “sabio del AlAndalus”. Matemático, astrónomo, músico y poeta, introdujo el cero en Europa y fue padre de la industria del vidrio, inventor del primer reloj mecánico y constructor del primer planetario, pero la humanidad siempre le recordara por sus varios intentos de conquistar el aire.

En el año 852, decidió lanzarse desde el minarete de la mezquita de Córdoba solamente ataviado con una lona, con la que solo sufrió heridas leves, lo que no menguo su sueño de volar y 23 años más tarde volvió a intentarlo con 65 años, confeccionando unas alas de madera recubiertas de tela de seda, adornadas con plumas de aves rapaces con las que se lanzó colina abajo desde la torre Ruzzafa consiguiendo de forma exitosa mantenerse en el aire el tiempo suficiente como para sobrevolar por encima de la cabeza de los asombrados espectadores hasta que aterrizó de forma violenta lastimándose las dos piernas, todos consideraron que fue una proeza y solo Abbás achacó la caída al olvidado de colocar una cola a su artefacto.

Con el paso del tiempo fue considerado como el primer hombre en conseguir una hazaña de este tipo, adelantándose seiscientos años al personaje que describió Leonado Da Vinci haciendo algo semejante, es por ello que hoy se le considera a Abbás como unos de los precursores de la aviación.